viernes, 2 de mayo de 2014

Generan cultivos orgánicos, libres de pesticidas, empleo para 245 mil personas

Matilde Pérez U. / La Jornada

Todos los cultivos que afecten la producción de los alimentos orgánicos y que no representen un beneficio real para el país deben ser eliminados de los proyectos nacionales.

“Autorizar siembra de transgénicos golpeará a casi 170 mil pequeños agricultores –la mayoría indígenas– que han encontrado en esta producción una alternativa de desarrollo”, dijo Jesús Ortiz Haro, presidente de Impulso Orgánico Mexicano.

El valor del mercado mexicano de orgánicos es de 9 mil millones de pesos, de los cuales casi 8 mil millones provienen de las exportaciones a Europa, Estados Unidos y Canadá. Autorizar la siembra de transgénicos dejaría fuera al país de los mercados internacionales donde la demanda de productos orgánicos va en aumento. El mercado europeo en productos orgánicos vale 24 mil millones de dólares, y el estadunidense y el canadiense 26 mil millones de dólares, lo que representa 90 por ciento del mercado mundial de productos orgánicos, explicó.


domingo, 20 de abril de 2014

Estudio asegura que aumenta la resistencia a cultivos transgénicos

El estudio se centró en algodón y maíz transgénico.

BBC Mundo

Más plagas están desarrollando resistencia a cultivos que han sido modificados genéticamente para combatirlas, salvo en áreas que también incorporan cultivos no transgénicos, según un estudio en la revita Nature Biotechnology.

Científicos de Estados Unidos y Francia analizaron los resultados de 77 estudios de ocho países en cinco continentes que examinan la resistencia a los cultivos transgénicos.

De las 13 especies de insectos examinados, cinco habían desarrollado resistencia en 2011, comparado con solamente una en 2005.

De las cinco especies resistentes, tres atacan cultivos de algodón y dos de maíz. El estudio se centra en los llamados algodón y maíz Bt, plantas que llevan un gen que les hace exudar una bacteria, Bacillus thuringiensis, que es tóxica a los insectos.


Los autores del estudio encontraron que los insectos tienen mayores posibilidades de desarrollar resistencia si los cultivos transgénicos están rodeados de otros que no han sido genéticamente modificados.

La explicación se encuentra en la biología evolutiva. Los genes que confieren resistencia son recesivos, y los insectos sólo pueden sobrevivir en plantas Bt si tienen dos copias del gen resistente, uno de cada progenitor.

Plantar cultivos que no han sido genéticamente modificados reduce la probabilidad de que dos insectos resistentes logren aparearse confiriendo los genes necesarios a su descendencia.

"Los modelos computarizados que usamos muestran que estos refugios de cultivos tradicionales serían efectivos para retardar el desarrollo de resistencia", dijo uno de los autores del estudio, Yves Carriere, entomólogo de la Universidad de Arizona en Tucson.

Los autores señalaron que detectaron señales preliminares de resistencia (uno por ciento de resistencia o menos) en cuatro otras plagas de algodón y maíz en China, Estados Unidos y Filipinas.

jueves, 17 de abril de 2014

La ciudad acelera el reloj biológico de las aves

BBCMundo.com

La vida urbana podría tener un impacto mayor de lo que se pensaba sobre el reloj biológico de los animales y los humanos, según los resultados de un estudio reciente.

Un equipo de investigadores escoceses y alemanes midió y comparó los ritmos circadianos de mirlos procedentes de hábitats rurales y urbanos en el área de Múnich, en el sur de Alemania.

Y encontraron que los pájaros de ciudad no sólo se levantaban más temprano sino que además descansaban menos durante el día que las aves que vivían en los bosques.

El estudio, que fue publicado recientemente en la revista especializada de biología Proceedings of the Royal Society B, fue realizado por la Universidad de Glasgow, en Escocia, y el instituto Max Planch de Ornitología de Alemania.

Ritmos "claramente alterados"

Para el estudio los investigadores examinaron ejemplares macho de mirlo europeo, denominado Turdus merula.

Cada ave fue equipada con un radiotransmisor ligero que registró sus niveles diarios de actividad en libertad durante 10 días.

Después, las aves volvieron a ser capturadas y estudiadas, antes de regresar a su hábitat natural.

Durante el cautiverio los investigadores analizaron constantemente sus ritmos circadianos en condiciones de laboratorio.

"Encontramos que los ritmos biológicos de los pájaros de ciudad en libertad diferían significativamente de los de sus pares de bosque", le dijo a la BBC la doctora Barbara Helm, del Instituto de Biodiversidad, Salud Animal y Medicina Comparativa de la Universidad de Glasgow, en Escocia.

"Como media, empezaron sus actividades diarias unos 30 minutos antes del amanecer, mientras que los pájaros silvestres del bosque empezaban el día al salir el sol", explicó la investigadora.

"Las aves de ciudad terminaron el día unos nueve minutos más tarde, lo que quiere decir que estuvieron activos unos 40 minutos más cada día", añadió.

La doctora confirmó además que "en condiciones de laboratorio constantes" pudieron comprobar que los ritmos circadianos de los pájaros urbanos estaban "claramente alterados".

"La vida urbana parece tener una pulsación diferente", comentó Helm.

Según los investigadores, estos resultados contribuyen al "consenso creciente" entre la comunidad científica de que las ciudades "tienen un impacto profundo sobre los relojes internos" de los animales y de los humanos.

Adaptación a la ciudad

Según el estudio, para poder seguirle el ritmo a la urbanización progresiva "los organismos tienen que lidiar con grandes cambios de hábitat".

Los cambios en la luz y en los ruidos han alterado las diferencias entre el día y la noche, y eso puede interferir con los ritmos circadianos, escriben los autores en la síntesis de su estudio.

Helm dijo que hace falta hacer más investigaciones para determinar si estos cambios pueden conllevar un incremento de los problemas de salud o si pueden estar relacionados con una mejoría funcional para la vida en zonas urbanas.

El equipo sugirió la posibilidad de que estas diferencias circadianas fueran resultado de micro cambios evolutivos en respuesta a fenómenos urbanos como la luz artificial y el incremento de los niveles de ruido.

Según los investigadores, estos resultados podrían potencialmente afectar a "otros organismos que colonizan hábitats urbanos y sugieren que el medio ambiente urbano puede modificar significativamente ritmos biológicos clave de los organismos silvestres.